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Foto: Francisco Maturana, Tertulia La Vara, Semana Santa de Cartagena

En los últimos años, y gracias a la era digital, se ha producido un incremento notable de ventas en el mercado fotográfico, cuyos precios son asequibles para casi todos.

Esto ha derivado en que durante el transcurso de cualquier procesión sean muchas las personas que quieran hacer fotografías de nuestros desfiles, en general por tener un recuerdo de ellos, y han surgido cuantiosos “artistas” que sin pudor alguno cruzan por mitad de los tercios o rodean los tronos irrespetuosamente para soltar sus “flashazos” a traición.

Es más. Con el mal enfocado concurso para seleccionar el cartel anunciador, que de eso tiene poco dada la escasa promoción de nuestra Semana Santa internacional, el motivo distinguido se convierte en un enjambre de abejorros con cámara en mano que se creen con posibilidades de ganarlo, aunque vista la calidad de alguno de los últimos carteles tampoco es de extrañar, y rezo cada año para que no le toque a ninguna de mis agrupaciones ser elegida para tal honor.

 No es mi intención criticar a nadie por realizar fotografías durante las procesiones, en primer lugar porque yo mismo soy un advenedizo en estas lides, y me compré mi cámara para fotografiar la Semana Santa principalmente, pero sí quisiera pedir respeto.

Respeto por el desfile en sí. No es agradable ni para el espectador, ni para los mismos fotógrafos de toda la vida, ni para el procesionista, soportar la marea de flamantes fotógrafos que se colocan enfrente de ti dificultándote el paso o directamente cegándote con el resplandor del flash, inadecuado en la mayoría de ocasiones para obtener una buena fotografía de nuestras procesiones. 

Si el uso del flash debe estar limitado en todas las procesiones, en mayor medida en la toma fotográfica del Jueves Santo durante la procesión del Silencio, cuyo uso es totalmente inútil. Los integrantes de esta procesión se quejan amargamente año tras año por su uso indiscriminado. Y es que cuando existe tanta oscuridad, un disparo del flash no consigue un buen efecto; tan sólo una adecuada medición de la exposición, y el compromiso entre una mayor sensibilidad ISO o el uso del trípode para disparar con velocidades "lentas" evitando la aparición del grano permiten fotografiar adecuadamente esta procesión.

Por tanto, pido encarecidamente a los fotógrafos que no invadamos el espacio vital de la procesión, que intentemos buscar buenos sitios de espectador que nos permitan realizar una buena toma y que no usemos el flash sistemáticamente para ello, ya que su mal uso sólo conlleva brillos que desvirtúan el motivo. Y con este ánimo, posibilitar a través de los distintos canales que nos ofrece Internet a difundir las espléndidas procesiones cartageneras con nuestras fotografías, tomadas con sentido y respeto.

Todas las fotografías, vídeos y colaboraciones pertenecen a sus respectivos autores, no pudiendo ser usadas por terceros sin permiso de los mismos.