Todas las procesiones de la Semana Santa de Cartagena responden a un mismo patrón común que, confiriendo una personalidad propia a cada una de ellas, ha permitido una manera genuinamente cartagenera de entender las procesiones.
La procesión se divide en tercios (1), agrupados en torno a cada uno de los tronos. El tercio está formado por hermanos penitentes, miembros de una misma agrupación, que visten de capirote,(3) abriendo el cortejo tres de ellos que portan el estandarte (2). Se abren a continuación dos filas simétricas de penitentes que andan marcando el paso con el hachote, especie de bastón portador de luz que suele presentar una cuidada elaboración de orfebrería. Cierra el tercio de penitentes el grupo de tambores y la banda de música(4), justo antes del trono(5) sobre el que se procesiona la imagen o grupo escultórico de la Pasión. La música es, por tanto el elemento central en el cortejo de cada agrupación puesto que acompaña por igual el paso del tercio de penitentes al tiempo que solemniza el lento discurrir de las imágenes sagradas por las calles. Tienen mucho de concierto las procesiones cartageneras ya que, por su peculiar configuración estética, la música no es un mero acompañamiento sino que se constituye en pieza central que rige el acompasado caminar de penitentes y trono. De ahí la importancia que desde siempre han tenido las marchas procesionales, por lo que cada tercio ha procurado tener su propio repertorio dedicado a la imagen de su devoción.

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(1) Tercio | | (2) Estandarte | | (3) Capirotes |
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El penitente recibe la denominación de capirote(3) por el capuz, la pieza que cubre su cabeza en forma de capuchón puntiagudo que se mantiene firme gracias a un armazón interior. Visten túnica, ceñida a la cintura por el cíngulo o fajín, capa y se cubren con el mencionado capuz. Los tercios de capirotes acompañan el paso de cada trono con los colores alusivos a su advocación, en ricos vestuarios de rasos y terciopelos, bordados en oro con el emblema identificativo de cada agrupación.
El estandarte o sudario(2) es un paño, generalmente de terciopelo, engarzado en un alto varal, bordado en oro con motivos ornamentales entre los que se desarrollan los símbolos alusivos a cada imagen procesional y el emblema de cada tercio de penitentes. Lo porta el sudarista, flanqueado por otros dos penitentes que recogen las borlas que penden del varal.
La uniformidad de los cortejos pasionarios cartageneros llega también al vestuario de las bandas de música(4), adoptando en cada caso el vestuario característico del tercio al que acompañan.

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| (4) Banda de música |
Las suntuosas peanas sobre las que se procesionan las imágenes se denominan tronos. Suelen estar trabajadas en talla de madera dorada u orfebrería, y adornadas con profusión de luz y complicados trabajos de arte floral en sus cartelas, denominación que reciben los brazos o candelabros que portan las luminarias.
El trono, de grandes dimensiones, puede ser portado sobre ruedas o a hombros. Los portapasos(5), hermanos de la cofradía, visten túnica y fajín con los mismos colores y emblemas del tercio precedente, formando grupos que superan la centena gracias a los largos varales necesarios para poder mecer el trono al paso de la música procesional durante todo el recorrido.
El trono de estilo genuinamente cartagenero (5) se configura a finales del siglo XIX, influido por la estética modernista que tanta huella dejó en la arquitectura del centro de la ciudad. Se trata de un trono muy desarrollado en altura, con doble peana de talla en madera dorada, y adornado de ocho grandes cartelas cuajadas de luz y de flor que rodean a la imagen.

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| (5) Trono de estilo cartagenero a hombros de sus portapasos. |
Con toda seguridad, lo que más llamará la atención de quien se acerque por primera vez a la contemplación de estas procesiones será el orden. Un orden que se refleja en el paso acompasado de sus tercios de penitentes(6), capirotes que andan todos a la vez, al ritmo que marca el tambor y los sones de las marchas procesionales… y que dejan de andar todos a la vez, sin que aparentemente nadie pueda predecir el momento en que, una vez más, volverán a caminar de nuevo todos a un mismo paso, guardando la misma distancia, en armonioso y ceremonial unísono. ¿Cómo es posible este milagro? La clave está en el estandarte (también denominado sudario), que abre el cortejo de cada tercio de alumbrantes con los que se comunica mediante una serie de codificados movimientos que indican en cada caso el momento de andar o parar. Para que esto sea posible es necesario mantener una absoluta concentración en la procesión por parte del penitente capirote, que en todo momento permanece en silencio, imperturbable, absolutamente inmóvil en las paradas y totalmente ajeno a cuanto no sea el rítmico paso del cortejo que discurre solemne entre la muchedumbre. Sólo unos pocos capirotes por cada tercio se mueven con libertad al margen de la formación: son los hermanos vara (7), penitentes que portan una alta vara con el emblema del tercio y que se encargan de supervisar el perfecto desarrollo del cortejo.

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| (6) Tercio de capirotes y trono |

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| (7) Hermano Vara |
Contrasta con la seriedad, estática y silencio de los capirotes la presencia de los niños nazarenos (8), pequeños cofrades que participan en la procesión vistiendo el hábito de la cofradía en su color correspondiente: rojo, morado o blanco. Los nazarenos preceden al tercio de capirotes, y reparten entre el público estampas de las imágenes y caramelos. También visten de nazareno los adultos encargados de la dirección de las agrupaciones.
El nazareno viste túnica de terciopelo rojo o morado, en el caso de californios y marrajos, respectivamente, o bien de tela blanca el Domingo de Resurrección, ceñida con un cordón, y con la medalla de la cofradía al cuello. Cubren su cabeza con el mocho, del mismo tejido y color que la túnica. Portan una vara metálica dorada rematada en cruz y, en el caso de los niños, una pequeña bolsa donde llevan caramelos.
Singulares de Cartagena son los tercios de granaderos (9) y judíos (10).

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| (8) Nazarenos | | (9) Granandero | | (10) Judío |
Los granaderos, presentes en las procesiones de marrajos y californios, son hermanos de la cofradía que rememoran los antiguos tercios de Infantería que daban escolta a las procesiones del siglo XVIII. Los uniformes son réplicas fieles de los de época e incluso cuentan con antigua fusilería.
Los tercios de soldados romanos reciben el nombre popular de judíos, y tanto éstos como los granaderos cuentan con un repertorio de marchas originales del siglo XVIII que interpretan en la procesión y en los pasacalles previos, y que son consideradas como verdaderos himnos populares por los cartageneros; de hecho, incluso la sonería del reloj instalado en una de las cúpulas del Palacio Consistorial da las horas a los sones de la marcha de granaderos.
El carácter de plaza fuerte de Cartagena tiene su muestra más evidente en los piquetes militares que ponen el colofón a las procesiones, escoltando los tronos de las Vírgenes.
Texto: José Francisco López Martínez. Fotog: (1) Andrés Hernández; (2,3,4,8,9,10) Manuel Maturana; (5,6,7) Moisés Ruiz. DONDE Y COMO VERLAS Y RELACIÓN DE LAS DISTINTAS PROCESIONES |
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